La mayoría de las clavadoras modernas se basan en una tira de clavos pegados sin apretar. Esta tira se desliza dentro del cargador y se introduce en el cañón. Los resortes en la base empujan la bobina hacia adelante. Cuando aprietas el gatillo, el martillo cae. Separa la primera uña de la tira. El clavo se clava en la madera.
El pegamento juega un papel oculto. La fricción calienta el adhesivo a medida que penetra la uña. El pegamento se derrite brevemente. Luego se enfría. Se vuelve a endurecer. Esto fusiona el clavo con la madera. Obtienes un agarre más fuerte.
No todas las pistolas de clavos funcionan así. Algunos utilizan motores eléctricos para amartillar el resorte. Otros dependen del magnetismo.
El martillo solenoide
El electromagnetismo ofrece un enfoque diferente. Un solenoide es un electroimán con un pistón deslizante. Utiliza bobinas de alambre para generar un campo magnético. El campo tiene un polo norte y sur. Invertir la corriente. Los polos cambian.
El pistón dentro del solenoide es magnético. La corriente fluye en una dirección. El campo repele al pistón. Sale disparado. Invierta el flujo. El campo atrae al pistón. Vuelve a reaccionar. Algunos diseños utilizan resortes para la carrera de retorno. Otros utilizan la inversión magnética.
En una clavadora electromagnética, el solenoide actúa como martillo. Aprieta el gatillo. La corriente pasa por la bobina. El pistón se extiende hacia abajo. Está unido a una hoja resistente. La hoja da en el clavo. El clavo sale del arma.
En la parte inferior de la carrera, el pistón golpea un interruptor eléctrico. Esto invierte la corriente. El electroimán tira el pistón hacia atrás. El ciclo se repite.
Limitaciones de energía
Los solenoides son confiables. Son simples. No son especialmente poderosos. Una pistola solenoide puede tener problemas con maderas duras densas. Puede que no atraviese una madera gruesa de un solo golpe.
Para trabajos pesados, se necesita más fuerza. Ahí es donde otros diseños toman el relevo. El siguiente paso implica más potencia. Mucho más.



























