PTFE, o politetrafluoroetileno, es el nombre químico de lo que la mayoría de nosotros llamamos revestimiento antiadherente. Funciona debido a su estructura molecular. El PTFE es un fluoropolímero. Esto significa que es una molécula grande formada por unidades repetidas que incluyen flúor. El flúor es el secreto. Su estructura electrónica es estable. No comparte electrones fácilmente con otros átomos.
La composición es sencilla. Dos átomos de carbono y cuatro átomos de flúor se repiten a lo largo de la cadena. “La estructura molecular tiene una capa exterior llena de átomos de flúor”, afirma William Raiford de DuPont. “Los átomos de flúor protegen a los átomos de carbono para que no reaccionen”.
Piense en un baile de la escuela secundaria. Los átomos de flúor son las chaperonas. Los átomos de carbono son las chicas. Cualquier cosa que intente pegarse a la sartén es el niño que intenta pedir un baile. Los acompañantes mantienen alejados a los niños. En una sartén, esto evita que la comida se pegue.
El flúor también confiere al PTFE un bajo coeficiente de fricción. Esto mide qué tan difícil es para dos superficies deslizarse una sobre la otra. La alta fricción significa que se agarran. La baja fricción significa que se deslizan. El PTFE se desliza fácilmente. Esto le da esa cualidad resbaladiza característica.
Existen otros fluoropolímeros. Tienen estructuras ligeramente diferentes. Estas variaciones ofrecen una aplicación más fácil o más fuerza. También pueden proporcionar aspectos decorativos a la superficie.
La siguiente parte de esta historia explica cómo los científicos hacen que este material inherentemente no pegajoso se adhiera a las cacerolas de metal.
























